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Zalig
Kerstfeest! Joyeux Noel!
Aromas a cera quemada, pino
y galletas desbordan las calles belgas en las
fiestas navideñas, unas fiestas con doble
versión, como casi todo en Bélgica,
por un lado la Navidad de lengua francesa y por
otro, la flamenca. Dos en una.
Ramitas para los niños
traviesos
Los niños belgas de habla flamenca reciben la visita de San Nicolás: primero viene el día 4 de diciembre para ver qué niños han sido buenos y dos días más tarde San Nicolás vuelve para dejar regalos y caramelos a los que se han portado bien y una ramita en el zapato a los que se han portado «menos bien».
A los niños valones los visita Papá Noel y su compañero Papá Fouettard. Llegan preguntando quién se ha portado bien para dejarles regalos; los niños que no han sido buenos tendrán que conformarse con un puñado de ramitas.
Sobremesa en patines
Es costumbre en Bélgica salir a patinar el día de Navidad después de la típica comida familiar. Grandes y pequeños se enfundan los patines y se echan a rodar o si, el frío lo permite, a deslizarse sobre las aguas heladas de un río.
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AP |
Belenes de alta alcurnia
Los hogares y las iglesias belgas colocan sus belenes cuando se acerca la Navidad. Algunos de ellos tienen el mérito de haber sido tallados a mano muchos años o incluso siglos atrás.
Reyes Magos cantarines
En los pueblos más pequeños sigue
viva una tradición que hace ir a tres hombre
vestidos de Reyes Magos de casa en casa, cantando
villancicos. A cambio las gentes los obsequian con
dulces y comida típica navideña.
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