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| ASTURIAS
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| ALOJAMIENTOS RECOMENDADOS |
ANDRÍN
(LLANES): La
Boriza
Encaramado
en las alturas el mirador de La Boriza vigila el tortuoso litoral
del Cantábrico. Muy cerca de este espectacular ventanal,
en un rincón del concejo asturiano de Llanes, reposa
un hotelito rural que ha tomado su nombre del mirador, un retiro
para reencontrarse con la tradición asturiana y la naturaleza
más espléndida. Acunado por el Cantábrico
y saludado de cerca por los Picos de Europa el concejo de Llanes
alberga pueblos y casas de aire asturiano auténtico.
COYA (INFIESTO): La
Casona de Bustiello
Abierto
a finales de enero de 2002, este hotelito rural de Asturias
rezuma buenas vibraciones por los cuatro costados. Resulta extrañamente
confortable escuchar la lluvia golpear con sus nudillos en los
cristales de la galería, sentirse a salvo en la noche
tormentosa, descubrir en el horizonte oscuro de la Sierra de
Ques una línea de luces amarillentas que parecen convertir
las montañas en mar.
HONTORIA (LLANES): El
Ama de Llaves
La
zona oriental de Asturias tiene un encanto especial y un rico
patrimonio cultural. Baste citar algunos ejemplos: la cueva
de Tito Bustillo de gran importancia para el arte rupestre,
en Ribadesella; la de Buxu con pinturas del Paleolítico
Superior, en Cangas de Onís; el Santuario de Covadonga;
el Castro de Caravias; iglesias románicas. Una de las
localidades más singulares de la costa oriental es Llanes.
LLANES: Casona
La Arquera
En
el Oriente Asturiano son cada vez más numerosas las casas
rurales que aprovechan las antiguas casonas de labranza para
ofrecer un buen lugar de descanso desde el que acercarse a las
playas o a las montañas, en ambos casos cercanas. Este
es el caso de La Arquera, que aún conserva el hórreo
construido hace más de 200 años y el lagar de
sidra. Desde fuera, está marcada por sus limoneros, por
su contundente galería acristalada y por esas paredes
de color limón que funcionan como reclamo en los días
de sol.
PEÑAMELLERA BAJA: Casona
D'Alevia
El
amor por el solar familiar y muchas ganas de cambiar de aires
fue el cóctel que impulsó a Marilupe González
y Gregorio Sánchez a sacar del armario las ilusiones,
hacer las maletas y alejarse de la capital. Su destino estaba
en Alevia, un coqueto rincón de Asturias donde los Picos
de Europa confunden su vertiginosa corteza de ceniza con Cantabria.
Al pueblo, situado a tres kilómetros de Panes montaña
arriba, se llega siguiendo una tortuosa carretera, preludio
de un paraíso perdido. Y no defrauda. |
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