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| CÁCERES
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| ALOJAMIENTOS RECOMENDADOS |
CUACOS DE
YUSTE : La
Casona de Valfrío
Los cuatro kilómetros que separan el casco urbano de
Cuacos de La Casona de Valfrío son todo un mundo y una
declaración de principios: antiguos secaderos de hoja
de tabaco, plantaciones de pimientos, bosquetes de melojos y
algunos cerezos jalonan el trazado de la exigua carretera que
conduce a la finca: silencio y naturaleza a raudales.
GARROVILLAS: Hospedería
Puente de Alconétar
Garrovillas
de Alconétar está situada 36 kilómetros
al norte de la capital cacereña, justo en la árida
depresión fluvial por donde el Tajo hunde el cauce y
lo embalsa en el quinto ingenio que encuentran sus aguas desde
que entra en tierras extremeñas por Berrocalejo, junto
a El Puente del Arzobispo. Garrovillas se tiende al sur del
embalse de Alcántara, es una lengua de casas encaladas
en mitad de la dehesa, un tapiz urbano del que sobresalen con
perfil adusto las torres de las iglesias y, aún más
vistosos, los robustos cuerpos de sus chimeneas, que exhalan
un inconfundible aire alentejano.
HERVÁS:Hospedería
Valle del Ambroz
Éste
del es uno de los establecimientos que integran la Red de Hospederías
de Extremadura. Ubicado en el antiguo convento de los Trinitarios
de Hervás, construido en el siglo XVII y restaurado parcialmente
hace un par de años por la Junta extremeña. La
concesión para la explotación de la hospedería
la ganó el empresario Cesar Martín, que ya gestionaba
con éxito el Abito, un pujante restaurante de la capital
cacereña.
JERTE: El
Cerezal de los Sotos
De
los cerezos que dieron nombre a este hotelito de piedra apenas
quedan los que rodean el edificio, pero son el símbolo
de todo el fértil valle del Jerte, en el que además
de estos frutos parecen florecer también los alojamientos
rurales y otras muchas iniciativas para el turismo al aire libre.
JERTE: Hospedería
del Jerte
Un
poco a imagen y semejanza de los paradores nacionales de turismo,
las hospederías extremeñas intentan aunar una
alternativa de calidad, diseño y servicio a beneficio
de quienes buscan comodidad entre la tradicional oferta y las
casas rurales de nuevo cuño. Conventos, antiguas fábricas
y palacios transmutados en modernos complejos hoteleros, todos
de cuatro estrellas, como el que inauguró la Consejería
de Obras Públicas y Turismo hace poco más de un
año en Jerte, en uno de los valles cereceros más
reputados de Cáceres.
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