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 OPINIÓN DE LOS VIAJEROS
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SALAMANCA (1 de 3)
ALOJAMIENTOS RECOMENDADOS
LA ALBERCAHotel Doña Teresa

En La Alberca las gentes se siguen levantando con el canto del gallo y algunas mujeres visten aún con amplias sayas. Al anochecer el pregonero pasea por las calles medievales, entre casas adornadas por balcones de madera, esquinas de cantería, vigas a la vista y rejas de forja. El Hotel Doña Teresa es un auténtico cuatro estrellas en este pueblo en el que la calidad y la comodidad se dan la mano con el pasado.

ALDEADÁVILA DE LA RIBERACentro de Turismo Rural Rinconada de los Arribes

Aldeadávila de la Ribera es el núcleo de población más importante de las Arribes del Duero. Su caserío, un poco desgarbado y grandote, como un adolescente al que la ropa le viniera pequeña, se encuentra lejos de todo, a más de una hora en coche desde la capital salmantina. En el centro de Aldeadávila las hermanas Andrés miman el Centro de Turismo Rural La Rinconada de las Arribes.

BÉJARLa Casa inglesa del Castañar

Los muebles antiguos, el piano, la chimenea, la biblioteca con libros en inglés y español y el jardincito, han logrado crear un ambiente en el que uno no sabe muy bien si está en la campiña inglesa o en plena sierra de Béjar. El ambiente es familiar y con esa calidez que sólo tienen los hoteles de campo británicos, para hacer honor a su nombre.

EL CABACOHospedería del Santuario de la Peña de Francia

Aupado en la cumbre de la Peña de Francia se encuentra el santuario de la virgen del mismo nombre, destino de peregrinos desde el siglo XV. La hospedería, levantada entonces para alojarlos, es propiedad de los frailes dominicos. El enclave, al que se llega tras remontar una lazada de curvas, es espectacular aunque casi siempre se encuentre acosado por las tormentas, el viento o las bandadas de mosquitos.

CANDELARIOPosada de la Villa

Candelario no esconde su vieja tradición chacinera. Aunque ya no es lo que fue, no dejan de sorprender al andar por sus callejas serranas esas familias de pueblo de toda la vida que hacen la matanza para su consumo. Aquí se respira el olor a buena comida de las cercanas Béjar y Guijuelo, en plena sierra de Salamanca.

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