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... convivir con una de las colonias de gaviotas más numerosas del Atlántico, con 20.000 parejas reproductoras. El mejor lugar para verlas y para escuchar sus gritos ensordecedores es el observatorio de A Campá, en el sendero hacia Monte Faro.
... disfrutar de los fondos marinos, donde no faltan extensos bosques con más de 200 tipos de algas y mariscos de toda especie.
... bañarte en pleno Atlántico, frío pero increíblemente transparente.
... visitar los tres faros de las dos islas principales, que están unidas por una playa y un pequeño puente. Desde el embarcadero de Rodas parten senderos que conducen a las torres.
... conocer, en la isla del Medio, el poblado primitivo de As Hortas, que atestigua que las islas estuvieron habitadas, a pesar de haber sido conocidas como «Siccas» (áridas). Desde la antigüedad monjes eremitas y pescadores vivieron en el archipiélago.
... buscar la «hierba de enamorar» (Armenia pungens), una de las raras especies vegetales que se encuentran en el archipiélago.
... disfrutar del «gótico natural» de la cueva Dos Gavotos, en la isla del Sur.
... ver el único caramiñal de toda la provincia de Pontevedra. Está entre las playas de Rodas y Figueiras, en la isla del Norte.
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