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... conocer las «furnas» o grutas de la vertiente Atlántica y las leyendas que las acompañan. Los antiguos habitantes de la isla tenían prohibida la entrada, a pesar de que en las cuevas había pulpos y marisco en abundancia. Es especialmente impresionante el «Buraco do Inferno», un agujero con cinco metros de diámetro y 40 de profundidad donde se escucha el rugir del mar.
... sobrecogerte con los escollos orlados de espuma.
... bucear para ver las paredes verticales llenas que vida que continúan la línea de la costa bajo el océano.
... acercarte a la playa de Area dos Cans cuando la marea esté baja. Sólo entonces podrás ver la sepultura medieval antropomorfa «Laxe do Crego».
... subir al mirador de Faro y visitar, por el camino, las 88 casas de los antiguos habitantes de la isla. Hasta los años setenta vivieron en Ons varias familias, volcadas en la pesca del pulpo y el marisco. La isla llegó a tener hasta 530 habitantes.
... quitarte la ropa en la solitaria playa de Melide, con fama de ser la más bella del archipiélago por su arena blanca y sus aguas transparentes. El nudismo está permitido.
... escuchar las historias sobre viejos tesoros escondidos en el castro cercano a la antigua rectoral.
... avistar los cormoranes moñudos y los corvos mariños (también conocidos como «galos mariños»), que anidan en lugares alejados del ser humano.
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