 |

 |
| Los paisajes de esta zona de Portugal evocan
historias legendarias |
|
Esta parte sur de la Costa de Estoril & Sintra recibe muchos nombres.
Para unos es la Riviera Portuguesa, para otros es la Costa del Sol y los
lugareños la conocen como La Marginal. En cualquier caso, se trata
de una costa donde se suceden magníficas playas de arenas blancas
y aguas tranquilas de un intenso azul, que van desde Carcavelos, a tan
sólo 15 kilómetros de Lisboa, hasta la playa de Guincho.
El litoral está preñado de gran belleza. Los paseos al borde
del mar quedan adornados por palmeras, palacetes románticos, jardines,
villas, terrazas solariegas y el Casino de Estoril, el mayor de Europa.
Además, como el clima es excepcionalmente agradable durante todo
el año, se incrementa la sensación general de bienestar. Tal
vez por ello, los ricos y famosos de todo el mundo no han dudado en hacer
de la Riviera su zona de residencia. Pero, además de ellos, la zona
es también famosa por ser lugar tradicional de refugio de monarcas
destronados y aristócratas que han escogido este lugar para disfrutar
de su exilio. De aquí proviene el glamour y el aire cosmopolita
y sofisticado de la zona.
 |
| Las playas de Cascais están preñadas
de belleza |
|
El ambiente es el propio de una vida de alta sociedad, el lugar perfecto
para ver y ser visto, gozando plenamente de la vida. Pero también
está cargado de historia. Cascais y Oeiras eran las primeras
poblaciones que avistaban los navíos que entraban en el Tajo. Sus
habitantes vieron partir a los primeros descubridores, incluso dicen que
aquí embarcó Afonso Sanches, del que cuenta la leyenda que
descubrió América en 1482, diez años antes de que
lo hiciera Colón para la Corona de España.
Sea como fuere, a esta costa regresaron los descubridores portugueses
con tesoros de África, especias de la India y oro de Brasil. En
1588, además, vieron desfilar la mayor formación naval habida
hasta la II Guerra Mundial: era la Armada Invencible de Felipe II, que
zarpaba camino de su derrota en Inglaterra. Pero ahí no acaban
las cosas, pues durante la II Guerra Mundial, Estoril se convirtió
en gran centro de espionaje y diplomacia secreta.
Entre los atractivos con los que cuenta la Costa están sus magníficas
playas. Están bañadas por el Atlántico, pero sus
aguas son más tranquilas y cálidas que las de la Costa Oeste.
Las playas se abren en pequeñas ensenadas rodeadas de elegantes
villas y palacetes, con amplios paseos marítimos llenos de bares
y discotecas. La animación y el lujo que se vive aquí nada
tiene que envidiar a la elitista Costa Azul francesa.
|