| SINTRA - PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD De siempre se ha dicho que Sintra se siente y difícilmente
se describe. Sólo al verlo con tus propios ojos te puedes dar
cuenta de la colosal belleza que tienes delante de ti. Por mucho que hayas
leído u oído acerca de esta zona, nada es comparable a verlo
por ti mismo. Es ahora cuando te explicas por qué la UNESCO declaró
en su día Patrimonio de la Humanidad al escenario compuesto
por Sintra y sus alrededores.
Sin embargo, antes de que llegase el reconocimiento de la UNESCO, Lord Byron, ya en el siglo XIX, definió a Sintra como una creación divina, como un glorioso edén. Las palabras del poeta inglés resonaron en toda Europa, aunque sólo hay que tener un poco de sentimiento para captar la belleza, la magia y el misterio que envuelven la Sierra de Sintra, densamente poblada por bosques y que, según dice la leyenda, fue morada de los viejos druidas. En la cima del Parque de Pena, el Palacio de estilo bávaro
inmortaliza el sueño romántico de un príncipe germánico
que intentó recrear en Portugal el ambiente encantado de su país
natal. Un halo de misterio envuelve a esta Sierra, sobre cuya ladera norte
se asienta Sintra. Se cree que estas montañas son mágicas...
Que contribuyeron al clima perfecto de la región, dando origen
a unas temperaturas de ensueño y a una humedad que permite que
todo sea verde. Tal vez por esto, Sintra se convirtió en el retiro
de verano de la Familia Real portuguesa.
Lo cierto es que la excepcional comunión entre naturaleza e
historia, entre la belleza del paisaje y la riqueza del patrimonio
artístico hacen de Sintra algo único. Alrededor de la Villa
se multiplican los monumentos históricos, áulicos, religiosos
y militares, más modernos y más antiguos. Es un paseo deslumbrante,
mil veces venerado por poetas y artistas, entre los que se encuentran
Luis de Camoes, Eça de Queiroz, Garrett, Byron y William Beckford.
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