| GLASGOW / EDIMBURGO |
| CEILIDH |
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| En un ceilidh no hace falta saber
bailar, el líder de la banda
marca el ritmo. |
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Basta un buen local, abundancia de cerveza, una banda
de música y mucha gente con ganas de bailar para
organizar un buen ceilidh y entrar en contacto con la
tradición escocesa más ancestral. Para participar
no es necesario hablar gaélico ni vestir kilt, aunque
esto último es recomendable para pasar inadvertido
en el caso de los chicos (a determinadas personas
una mujer con la típica falda escocesa les puede
parecer una transgresora).
Un ceilidh es una fiesta tradicional escocesa, dicen que
de origen celta, que aún hoy se celebra tal y como
se pudo celebrar hace cientos de años. La
banda de música manda sobre la pista. Al
rebato de su líder todo el mundo se alínea
hasta que comienza el baile y al ritmo enloquecido de
los violines y los acordeones se cruzan las manos, se
taconea el suelo y se cambia de pareja a velocidad
vertiginosa. Normalmente después de cada pieza
se ha bailado con decenas de personas, y se impone una
cerveza para retomar fuerzas hasta que la llamada irresistible
de la música o un amigo con ganas de marcha te
arrastren de nuevo a la pista.
Un buen lugar para vivir esta experiencia imprescindible
son las bodegas Caledonian, en Edimburgo. Más información
sobre precios y horarios: www.caledonian-brewery.co.uk/
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| EDIMBURGO |
| EL CASTILLO |
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| El Castillo: símbolo e icono
de Edimburgo. |
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En la colina volcánica sobre la que se erige el
Castillo de Edimburgo está el origen de lo que hoy conocemos
como Escocia. Para los escoceses tiene un valor símbólico
enorme, ya que fue la residencia de su monarquía
y aún guarda las joyas de la corona; para los visitantes
es el rasgo más personal de la ciudad de Edimburgo,
la nota predominante de su silueta y el lugar desde el
que obtener algunas de las mejores vistas de la ciudad.
En cualquiera de los casos puede satisfacerse la curiosidad,
ya que el Castillo permanece abierto todos los días
del año excepto los 25 y 26 de diciembre. Hay que
tener en cuenta que es uno de los monumentos más
concurridos en Reino Unido, y que en temporada alta puede
estar más masificado de lo que cabría desear.
La visita dura unas dos horas. En un recorrido
rápido es imprescindible la sala donde se guardan
las joyas de la corona y la Piedra del Destino.
Sobre ella fueron coronados todos los monarcas escoceses
hasta que los ingleses la «secuestraron» en
la abadía de Westmister en 1296. Escocia no recuperó
su piedra hasta 700 años después.
Cuando a las 13:00 h. escuche un cañonazo
procedente del Castillo no debe alarmarse: es un rito
que viene celebrándose desde 1861. Más información
en la página
web oficial del Castillo de Edimburgo. |
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