| EDIMBURGO |
| ROYAL YATCH BRITANNIA |
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| Una visita al «palacio flotante»
de Isabel II, como una sesión
doble de «Hola». |
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Durante 44 años ha sido el «palacio flotante»
de la reina Isabel II. A bordo del Royal
Yatch Britannia la familia real británica ha
hecho 968 viajes oficiales y ha recalado en 600
puertos de 135 países. Tras figurar en su
última misión, la devolución de Hong
Kong a China en 1997, el barco fue retirado de la circulación
y ahora permanece anclado en Edimburgo para uso y disfrute
de los súbditos británicos y de cualquier
persona con curiosidad por los aspectos íntimos
de la familia real británica.
Ciertamente, el barco tiene una faceta institucional.
En sus salones se organizaron fastuosas cenas de Estado
a las que Isabel II invitaba a personajes relevantes.
Las mesas siguen ahí, con multitud de cubiertos
y finísima cristalería dispuesta. En las
paredes se exponen los regalos que mandatarios de todo
el mundo hicieron a la reina: lanzas aborígenes,
animales exóticos disecados, figurillas polinésicas...
Pero lo más interesante es saber que su mismísima
majestad comandó la decoración de todos
los interiores. Llaman la atención los muebles
de mimbre de algunas estancias, los edredones floreados
y los sofás con garbosos volantes, así como
la entrañable colección de fotografías
familiares. Algunas de las más interesantes fueron
tomadas durante las cuatro lunas de miel «reales»
vividas a bordo, la de Carlos y Diana entre ellas. |
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| EDIMBURGO |
| THE ROYAL MILE |
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| Entre el Castillo y Holyroodhouse,
The Royal Mile concentra el Edimburgo
esencial. |
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Si la visita a Edimburgo tiene que limitarse a un día,
lo mejor es centrarse en esta calle y visitar todo o parte
de lo que ofrece, ya que concentra todos los emblemas
de la ciudad y después de recorrerla se puede abandonar
la capital escocesa con la conciencia tranquila. La visita
debe comenzar en el Castillo,
desde donde se puede contemplar el descenso de la calle
hasta el palacio de Holyroodhouse. Justo a los pies de
la fortaleza se abre la Explanada, un amplio espacio
donde cada verano se celebra el pintoresco Military
Tattoo. En una esquina está el mejor lugar
para ver, tocar y aprender sobre los kilts (tamibén
se pueden comprar), el Tartan
Weaving Mill and Exhibition. Muy cerca, merece una
visita la Camera
Obscura & World of Illusions, donde se puede recorrer
la ciudad a través de la extraña óptica
de este invento victoriano. Sólo hay que cruzar
la calle para llegar al Scotch
Whisky Heritage Centre, un templo dedicado a la difusión
de las bondades del famoso licor escocés.
Bajando un poco más se encuentra Gladstone
Land, un buen ejemplo del tipo de edificios que se
construían en Edimburgo en el siglo XVII. The
Writers' Museum está justo detrás. La
visita es imprescindible si se tiene interés en
los grandes literatos escoceses (Robert Burns, Walter
Scott, Robert Louis Stevenson...). Un poco más
allá surge la catedral de St. Giles, con
más de 900 años de historia a sus espaldas.
Continuando el descenso, a mano derecha, está The
John Knox House, una casa del siglo XVI que sirvió
de hogar al padre de la iglesia escocesa. Hay que cruzar
The Royal Mile para visitar el Museum
of Childhood, que recorre el devenir de la infancia
a lo largo de la historia.
En el último tramo de la calle está The
People's Story Museum, que acopia los modos de vida
de los escoceses en distintas épocas. Un poco mas
allá se encuentra el nuevo Parlamento
Escocés, diseñado por el español
Enric Miralles. Desde allí ya se ve la silueta
de la residencia real en Escocia, Holyroodhouse,
rodeada de jardines. Bajo sus árboles centenarios
se puede poner punto y final al recorrido. Más
información: www.royalmile.com/ |
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