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En 1998 abrió sus puertas este precioso hostal
de dos estrellas cercano a la Puerta del Sol que, gracias
al mimo de Adoración y Evelin se conserva prácticamente
intacto tras el paso de los años.
Una impresionante puerta de madera tallada da la bienvenida
al viajero que nada más cruzar el umbral contempla
la belleza con que está decorada la recepción.
Cabría resaltar la amplitud de la misma, repleta de
plantas que abrazan los arcos y figuras griegas que son parte
de la marca de la casa.
El Marlasca dispone de 30 habitaciones equipadas con aire
acondicionado, calefacción, televisión,
caja fuerte y baños completos con todos sus complementos
-entre los que no falta el secador de pelo-. En la próxima
reforma van a poner conexión a Internet desde las habitaciones.
Las estancias están repartidas entre el segundo
(donde se encuentra la recepción) y el tercer piso,
al que se accede a través de unas coquetas escaleras
de madera que parten de uno de los espacios comunes
del hostal, una salita para descansar y disfrutar de una charla
distendida.
Un dato relevante es que Adoración vive en el propio
hostal, lo que hace que todo esté muy personalizado
y cuidado. Así, algunas de sus pasiones quedan patentes
como el gusto por los muebles antiguos (tienen algunos
preciosos) y los puzzles. Todo el que sea observador
advertirá que los cuadros que cuelgan de las paredes
en realidad son complicados puzzles que ellas mismas han elaborado.
Si hubiera que describir en una frase la sensación
que nace al recorrer el hostal, las palabras de Adoración
serían perfectas: «No pretendemos que la gente
se sienta como en su casa, sino como en una casa acogedora
donde hay alguien que les está esperando».
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