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Enclavado en el barrio de Malasaña, uno de
los más marchosos de la capital, el Olé Internacional
es la opción perfecta para los 'mochileros'
que busquen buen ambiente a un precio reducido. Su privilegiada
situación -está en una calle tranquila pero
a un paso de la movida- es un dato importante que el viajero
juerguista va a agradecer.
El albergue recibe al viajero con un trato amable y cercano,
lo que hace que muchos de los que llegan repitan e incluso
se queden por más tiempo del previsto. Para fomentar
esta cercanía entre sus huéspedes, el albergue
da mucha importancia a las zonas comunes y por ello
acaba de inaugurar un segundo salón en el que se puede
disfrutar de la televisión (con canal satélite),
DVD y equipo de música. Los huéspedes también
disponen de conexión a Internet (de pago).
Todo el hospedaje está cubierto de un ambiente cálido
gracias a una luz acertada y los colores rojizos que tiñen
las paredes. Cuenta con 60 camas repartidas en habitaciones
de cuatro y 12 plazas con calefacción y ventiladores
de techo y pie. Todas ellas tienen taquillas para uso
de los viajeros y las sábanas corren a cargo del
albergue. Los baños son mixtos y existe
un horario de duchas (alternando chicos y chicas) que los
huéspedes tienen que respetar.
No falta la cocina para todos aquellos que quieran
hacer uso de ella. Éste es uno de los lugares más
interesantes del albergue gracias a su amplitud y a sus
mesitas redondas dispuestas como en una cafetería.
También en la cocina hay un televisor y un equipo de
música.
Lo mejor del Olé International es la buena relación
que existe entre sus encargados y los viajeros que se hospedan
allí. Según cuentan, el albergue se transforma
por la noche y la música y las risas llenan todo
el espacio. Algunos días los huéspedes en
su mayoría estudiantes extranjeros- cocinan platos
típicos para todos los demás y, después,
salen juntos a descubrir la marcha madrileña.
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