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Tan sólo dos o tres minutos a pie separan el recién
reformado Hostal Tijcal II del bullicio y el gentío
de la archiconocida Puerta del Sol. Nada hace pensar
desde la calle que el segundo piso de este antiguo edificio
alberga un tres estrellas que bien merece esta categoría.
El portal está totalmente renovado y de él parte
una preciosa escalera de madera que aún huele a nuevo
(el ascensor estará listo para finales de año).
Al entrar llama la atención la limpieza y el acondicionamiento
de la recepción donde predominan los colores anaranjados.
Al entrar en las habitaciones el viajero puede corroborar
esa primera impresión positiva. Habitaciones muy
amplias, con mucha luz y un aspecto impecable. No falta
de nada: televisión, teléfono, aire acondicionado
(por el que hay que pagar un suplemento de 5€) y baños
completos (con sus correspondientes complementos). Una
decoración muy sencilla -mesa, dos sillas, dos mesillas
y caja fuerte- donde no falta ni sobra nada. Los baños
son amplios y se respira un intenso olor a limpio.
La calle donde está enclavado el hostal, por las noches,
está bastante transitada. Pero esto no es un inconveniente
para los que quieran descansar porque todas las habitaciones
cuentan con doble ventana lo que asegura un total aislamiento
de los ruidos del exterior.
Quizá se echa de menos un salón o alguna
zona común donde poder conversar con los demás
huéspedes, pero tampoco parece imprescindible en un
hostal tan céntrico donde el viajero que se aloja pretende
conocer Madrid y descansar después en la comodidad
de sus habitaciones.
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